Materiales didácticos

A partir de una selección de series y películas disponibles en Prime Video, hemos preparado diversos materiales pedagógicos para ayudarte a escribir el cortometraje para el concurso partiendo de los puntos del Decálogo de buenas prácticas de CIMA.

Junto a los diez VÍDEOS que te ofrecemos para trabajar cada punto, tienes pistas para abordarlos de forma crítica. Además, te ofrecemos algunas claves para que puedas comparar los fragmentos de forma dinámica y eficaz y profundizar en el tema si te apetece.

Para quienes nunca se hayan enfrentado a la escritura de guion, también hemos preparado una plantilla y otros documentos con ejemplos que podéis descargar aquí. Esperamos que todos estos materiales os faciliten el desarrollo de los guiones a participantes, facilitadoras y facilitadores.

El Decálogo dice: Las mujeres son un colectivo que suponen un 52% de la población mundial. Si las mujeres son más de la mitad de la población, ¿no te parece un poco extraño que en las ficciones haya tan pocas mujeres?

Los personajes femeninos en el relato, sin duda enriquecerán las historias. Si en la historia no hay mujeres pregúntate si es realmente representativo de la realidad o ficción que se quiere representar. Pregúntate ¿Qué pasa si convertimos alguno de los personajes en una mujer? Y ¿si la protagonista fuera mujer? Y ¿si todos los personajes fueran mujeres?

El éxito de cualquier relato reside, en gran medida, en su universalidad.

El Decálogo dice: Es necesario incluir mujeres en los relatos, y hay que diversificar los modelos. No se trata de incluir personajes femeninos “al peso”, se trata de que estos personajes no se adscriban únicamente a los estereotipos de género patriarcales. 

Los personajes femeninos deben ser algo más que madres, novias o tías buenas, víctimas recurrentes o mujeres con problemas. Pueden activar tramas, detonar conflictos y resolverlos Si las mujeres no transforman la historia, probablemente sólo tengan un papel pasivo, aunque tengan nombre y algo de acción. A lo mejor no están vivas, puede que solo formen parte del decorado. ¿Pregúntate si las protagonistas femeninas, aparecen con más personajes que no sean acompañantes sentimentales o sexuales? Y cuándo es así, ¿activan alguna trama?

El Decálogo dice: La sexualización de las mujeres y la reducción de su cuerpo a meros objetos es sexismo.  Las mujeres no son objetos de consumo, son personas.

Es muy importante que intentemos eliminar la presión que sufren las jóvenes sobre sus cuerpos. Si solo se representa a los personajes femeninos como jóvenes delgadas y atractivas estamos distorsionando la realidad y las consecuencias pueden ser graves.

No se trata de demonizar los cuerpos de las mujeres, se trata de diversificar las representaciones y los contextos de los mismos, de acercarnos a la realidad.

El Decálogo dice: Es importante representar a las mujeres más allá de su juventud. Las mujeres de más de 40 también existen y tienen mucho que aportar. La ausencia de las mujeres maduras en los relatos no responde a parámetros realistas.

Por eso es importante seleccionar productos y buscar y elegir contenidos en los que las mujeres de todas las edades aparezcan representadas en todo su variado esplendor, incluyendo kilos, arrugas, y canas.

El Decálogo dice: No existe “la mujer”, existen las mujeres, en plural. Mujer no es una categoría única, ni mágica porque las mujeres son muy diversas. Hay mujeres blancas, negras, pobres, ricas, con privilegios, precarias, jóvenes, mayores, gitanas, con diferentes orientaciones sexuales o transexuales.

Cuanto más diversos sean los personajes que seleccionemos como modelos, más ricas serán las historias y más referentes podrá crear.

El Decálogo dice: Es necesario identificar en qué espacios se mueven los personajes de las películas, de las series o de los anuncios. Es llamativa la tendencia de las mujeres de las películas a meterse en lugares oscuros y aislados, a quedarse en casa o en espacios pequeños. A las mujeres también nos gustan los espacios públicos, los espacios abiertos, somos vitales, nos movemos solas o acompañadas, viajamos a pie, en bicicleta, en camión o en avioneta… 

Si los personajes femeninos se ubican en los espacios domésticos (casas, espacios de cuidado) o espacios cerrados aprovecha para analizar las razones y poner en valor este trabajo. También es importante que las mujeres se muevan en el espacio público (calles, bares, lugares de ocio, lugares para hacer deporte) y que los personajes masculinos se representen en el espacio privado en roles de cuidado o de trabajo doméstico.

Una representación de la actividad que desarrollan los personajes en distintos espacios de manera diversa y plural aumenta la verosimilitud del relato y su riqueza.

El Decálogo dice: Es necesario trabajar la narrativa de la violencia de género (la violencia que sufren las mujeres por el mero hecho de ser mujeres) o violencia sexual a través del audiovisual. Es importante que se traten esos temas para concienciar y prevenir.

La violencia machista y la violencia sexual existen y están presentes en miles de situaciones cotidianas representadas habitualmente en la pirámide de la violencia machista. No obstante, representarlas insistentemente favorece su normalización.

La insistencia en la vulnerabilidad de las mujeres genera una indefensión aprendida. Rompe la tendencia y selecciona historias y materiales para crear nuevos referentes que dinamiten el victimario.

El Decálogo dice: La violencia física, la psicológica, la sexual no es la única forma de violencia hacia las mujeres. La violencia simbólica, la invisibilización de las mujeres o representarlas solo como guapas, sexualizar los cuerpos o representar en roles de cuidado es otra forma de violencia porque fomenta los estereotipos de género. 

La violencia de género se sostiene sobre una pirámide de violencias de género, por eso es importante entender que la condescendencia con los micromachismos, el lenguaje o el humor sexista contribuyen a justificar comportamientos más agresivos fuera de la pantalla.

El Decálogo dice: La presencia de más personajes femeninos no garantiza por sí misma un relato más igualitario. Una película “de chicas” puede ser terriblemente machista.  Afinemos. No solo vale con aumentar el protagonismo de los personajes femeninos. Este aumento debe ir acompañado de nuevas representaciones tanto de los personajes como de su forma de relacionarse. 

Los personajes femeninos deben ser variados y diversos y plenos de matices. Una protagonista no solo puede ser representada como una mujer en crisis, con problemas amorosos y con dificultades para conciliar su vida personal y familiar. Una mujer poderosa y de éxito no necesariamente tiene que ser representada como un déspota y amargada. 

Las mujeres pueden ser dueñas de la acción desde un nivel pleno de consciencia. Pueden ser audaces, fuertes, divertidas, también imperfectas, caóticas y moralmente cuestionables ¿Puede una abuela de un pequeño pueblo ser una superheroína? Si. Puede.

El Decálogo dice: Es muy importante crear nuevos referentes masculinos más allá del héroe salvador o el macho sustentador. Los hombres también pueden cuidar y trabajar en casa. Necesitamos personajes femeninos en roles de acción, pero también necesitamos personajes masculinos que tiendan ropa, cuiden hijos y padres y limpien el baño. 

Pueden tener conflictos en el entorno doméstico, pueden ser objeto de deseo, pueden ser perfectos acompañantes, compañeros, pueden ser salvados, guiados, pueden necesitar ser descubiertos, pueden ser débiles, amables, encantadores. Necesitamos compañeros amables, encantadores, vulnerables y comprensivos, no solo seductores, chulos y asesinos. Dales relieve a tus personajes.

Recuerda también que no debes explicar cosas a las mujeres, que el paternalismo está fuera de lugar.